No nos cansamos de repetir lo importante que es la protección solar. No solo en verano, sino todos los días del año. La prevención es clave para mantener una piel sana y libre de manchas.
Las manchas cutáneas ¿Por qué hay personas que no tienen manchas? ¿Es algo genético?
Dra Gemma Márquez.
Las manchas en la piel son uno de los motivos de consulta más frecuentes. Pero ¿qué son las manchas?
Las manchas son hiperpigmentaciones, es decir, un aumento de pigmento en la piel. Y es la melanina, que se produce en unas células llamadas melanocitos, el pigmento que da color a nuestra piel.
¿Por qué producimos melanina? Los rayos ultravioletas (UVA) estimulan la producción de melanina que se deposita en la piel en un proceso conocido como melanogénesis. Por eso, en verano, la piel se broncea porque está más expuesta al sol, y el bronceado, en realidad, es un mecanismo de defensa de nuestra piel. La producción de melanina no tiene como objetivo vernos “morenos” y más favorecidos, sino que es la defensa de la piel ante un daño que ha sufrido.
Los melanocitos sintetizan melanina en el interior de unos gránulos llamados “melanosomas”. Dentro de los queratinocitos, los melanosomas se acumulan y se ubican estratégicamente sobre el núcleo celular (donde está el ADN), funcionando como una especie de “sombrilla” o “escudo protector”, para proteger al ADN de los efectos perjudiciales de la radiación solar.
El número de melanocitos es prácticamente el mismo en todos los individuos, pero su capacidad de producir melanina varía genéticamente y eso explica las diferencias en el color de la piel. En pieles oscuras los melanocitos son más activos, por lo que hay un mayor número de melanosomas. Además, los melanosomas son más grandes y se encuentran preferentemente como gránulos; al contrario que en las pieles claras, donde grupos de melanosomas se empaquetan en una sola unidad. La coloración de la piel se da, además, por la proporción que existe entre dos tipos de melanina; la “eumelanina”, pigmento negro-marrón que predomina en las pieles oscuras, y la “feomelanina”, pigmento rojizo-amarillo, que predomina en las pieles claras.
¿Por qué hay personas que tienen más manchas en la piel que otras?
Hay que tener en cuenta que, en la aparición de manchas cutáneas, influyen muchos factores, tanto internos como externos. La contaminación, el exceso de exposición al sol a lo largo de la vida, la edad, el embarazo, cambios hormonales, las cicatrices como resultado del acné o la predisposición genética son algunos de estos factores.
También hay que tener en cuenta que el estilo de vida que llevamos determina en gran medida el estado de nuestra piel. En resumen, para evitar la aparición de manchas, recomendaría protegernos correctamente del sol en especial la cara y las manos, que son las zonas que están expuestas al sol durante todo el año. Se ha demostrado que el consumo de determinadas frutas y verduras ricas en vitaminas y polifenoles como frutos secos, legumbres ricas en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, tienen efectos positivos en la salud de la piel. Concretamente los beneficios que se han observado con la ingesta de estos alimentos a nivel cutáneo son: mejora en la hidratación, hiperpigmentación y eritema (enrojecimiento e inflamación), mayor producción de colágeno y mejora de la elasticidad. Todos estos factores son clave en el blindaje de la piel frente a los efectos nocivos del sol.
La edad también es un factor importante en la aparición de manchas. A medida que envejecemos, y en especial a partir de los 40 años, es habitual la aparición de manchas cutáneas. Con el paso del tiempo la capacidad de la piel de regenerarse y reparase disminuye, y esto facilita la acumulación de melanina en determinadas zonas.
Ciertas etapas de la vida como el embarazo, enfermedades endocrinas del tiroides u ovarios, y la toma de algunas medicaciones como los anticonceptivos orales y los antiepilépticos, pueden favorecer también la aparición de manchas en la piel.
La piel tiene memoria
La exposición a la radiación ultravioleta, sobre todo durante la infancia, va a determinar en gran medida el estado de la piel en un futuro, ya que es un factor clave en la aparición de manchas en la piel.
Vemos a diario pacientes preocupados por sus manchas que aseguran protegerse bien del sol, y llevar un estilo de vida saludable, pero se han olvidado de que hace 20 años se exponían constantemente al sol para estar bronceados con poca o nula protección solar. El sol es vida, y las actividades al aire libre y más en un país como el nuestro hay que disfrutarlas. Pero es muy importante educar a la población y, sobre todo desde la infancia, en unos hábitos correctos de fotoprotección, ya que los niños tienen una piel más susceptible a los efectos nocivos del sol.
Mi recomendación
En el momento en el que aparece una mancha, lo mejor es solicitar una visita con un dermatólogo para examinarla y valorar qué tipo de mancha es. Muchas de las manchas no van a tener una repercusión en la salud de la piel y podemos tratarlas de forma efectiva, bien sea con cremas despigmentantes o con tratamientos médicos como el láser o los peelings. Pero otras, en cambio, pueden tener mayores complicaciones cutáneas. Por eso, un primer diagnóstico por parte de un profesional es fundamental para comenzar un tratamiento adecuado para cada tipo de mancha


Gemma Márquez Balbás
Dermatóloga
La Dra. Gemma Márquez es Licenciada en Medicina y Cirugía y especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología. Ha publicado diversos artículos científicos y ha colaborado con medios de comunicación como Vanity Fair y ABC. En la actualidad ejerce como dermatóloga en la clínica Dermik de Barcelona.
