No nos cansamos de repetir lo importante que es la protección solar. No solo en verano, sino todos los días del año. La prevención es clave para mantener una piel sana y libre de manchas.
¿Qué cambios se producen en la piel durante el embarazo? ¿Por qué estos cambios?
El embarazo es un momento muy especial y único para la mujer. Pero también es una época de cambios en el cuerpo y por supuesto, también en la piel. Estos cambios son muy frecuentes y muchos de ellos son fisiológicos, es decir, ocurren por el embarazo y por lo tanto, desaparecen cuando este finaliza.
¿Por qué ocurren estos cambios y cuáles son?
Durante el embarazo hay un nuevo órgano endocrino, la placenta, que además de albergar a nuestro bebé, es el encargado de producir una serie de hormonas a las que el organismo debe adaptarse.
La mayoría de las mujeres, y especialmente las de piel y pelo oscuro, notan un aumento generalizado de la pigmentación melánica cutánea. Hacia el tercer mes, los pezones, las areolas y la vulva se oscurecen. Además, la línea media abdominal que va desde el monte de Venus hasta el ombligo se oscurece también y forma la línea alba que tiene un color marrón más o menos oscuro.
El cloasma
El melasma, o cloasma en el caso de las embarazadas, es una hiperpigmentación en forma de manchas más oscuras que aparecen sobre todo en la frente, en las mejillas y en el labio superior.
Es relativamente frecuente en mujeres embarazadas, aunque también aparece con la toma de anticonceptivos orales. El origen del cloasma o melasma es un exceso de melanina en la epidermis y la dermis, determinado por una serie de factores hormonales, genéticos y ambientales, así como también por el daño solar acumulado en la piel. Por eso es clave la protección solar diaria con fotoprotectores de amplio espectro, SPF 50+, durante todo el año y sobre todo siendo muy constantes en la época de mayor exposición solar. El melasma se suele tratar con tratamientos tópicos despigmentantes, como la hidroquinona, el ácido kójico, el ácido azelaico y el ácido tranexámico, que habitualmente los asociamos a ácido retinoico o ácido glicólico para favorecer su penetración y por tanto su eficacia. También se pueden usar peelings o exfoliaciones químicas, el microneedling, y en casos puntuales se combina con alguna terapia específica con láser para favorecer la despigmentación del melasma.
Es una patología que requiere combinación de tratamientos dermatológicos específicos continuados para controlar la hiperpigmentación y mantener el resultado. Algunos de estos tratamientos pueden estar contraindicados en el embarazo, así que en función de tu estado se pautarán unos u otros.
Las estrías en el embarazo
Un alto porcentaje de las mujeres embarazadas, entre el 77 y 90%, desarrollan estrías, sobre todo a partir del sexto mes. Son líneas de piel atrófica resultado de una ruptura de la dermis bajo una epidermis intacta.
Inicialmente aparecen como trayectos lineales entre 1 y 10 mm de ancho, rosados o rojo-violáceos, ligeramente deprimidos al tacto, y con el tiempo se vuelven de color blanco nacarado. Suelen aparecer alrededor del ombligo y abdomen, caderas, muslos y mamas. Para que se desarrollen es necesario una predisposición genética, una influencia hormonal evidente en las situaciones de embarazo y pubertad, época en la que también aparecen estrías en muchos jóvenes, y una distensión cutánea. Una vez instauradas, no existe un tratamiento tópico eficaz. Sin embargo, hoy en día con los nuevos sistemas de láseres sí que se consigue mejorar el proceso y la apariencia de las estrías.
¿Qué le pasa a nuestro pelo?
Muchas mujeres observan que su cabello tiene un aspecto mucho más saludable durante la gestación, y perciben su melena más densa y un cabello más grueso y brillante.
Estos cambios en el cabello de deben debido a las variaciones hormonales del embarazo. En este caso hay cambios en el ciclo de renovación capilar y aumenta el número de folículos anágenos por lo que se pierde menos cabello diariamente. Sin embargo, después del parto se produce un efecto compensatorio, y hay lo que se conoce como efluvio telógeno postparto. Suele comenzar de 2 a 3 meses después de dar a luz y se prolonga durante varias semanas. Puede llegar a producirse una caída muy alarmante, y muchas mamás me comentan en la consulta cómo se les cae el pelo “a puñados”, sobre todo en la ducha. Es importante no alarmarse por esta caída, entender que es un proceso fisiológico que difícilmente vamos a poder detener, y entender que todos estos cabellos que caen volverán a crecer en pocos meses. Si la situación se prolonga durante más allá de dos o tres meses es conveniente consultar con un dermatólogo especialista, para descartar que no exista otra razón que explique la pérdida de cabello o que se esté desarrollando algún tipo de alopecia.
Otros cambios en la piel
- Es frecuente también que aparezcan arañas vasculares, son elevaciones rojizas aboriformes sobre todo en el pecho, en las manos, en los brazos y en la cara. La mayoría suelen desaparecer varios meses después del parto, pero si persisten se eliminan fácilmente con láser o luz pulsada intensa.
- En algunas mujeres, debido a la predisposición genética o factores hormonales, el aumento de presión abdominal provocado por el crecimiento uterino, y el antecedente de haber tenido otros embarazos, aparecen varices en las piernas y también hemorroides en la región anal.
- Los acrocordones o fibromas blandos, aparecen con frecuencia a partir de la segunda mitad del embarazo, sobretodo en axilas, cuello y pliegue submamario. Algunos regresan tras el parto, y si no podemos quitarlos fácilmente en la consulta.
Por último, hay una serie de dermatosis o enfermedades de la piel específicas del embarazo. Aparecen en un pequeño porcentaje de mujeres, y son sobre todo el Prúrigo gestationis, el Penfigoides gestationis y la Erupción polimorfa del embarazo. Es importante diagnosticarlas y tratarlas adecuadamente, ya que alguna de ella requiere un control más estricto del embarazo para asegurar el bienestar del bebé.


Gemma Márquez Balbás
Dermatóloga
La Dra. Gemma Márquez es Licenciada en Medicina y Cirugía y especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología. Ha publicado diversos artículos científicos y ha colaborado con medios de comunicación como Vanity Fair y ABC. En la actualidad ejerce como dermatóloga en la clínica Dermik de Barcelona.
