Tratamientos para manchas resistentes: qué hacer cuando nada funciona

Si estás leyendo esto, probablemente hayas pasado por una fase de frustración en el tratamiento de las manchas cutáneas. Puede que hayas comprado una crema porque te habían dado buenas referencias, la has usado durante unas semanas y las manchas siguen igual que el primer día. O quizá notaste algún cambio al principio, pero luego el resultado se estancó, o probaste varias cremas y ninguna acabó de funcionar del todo.

Lo primero que debes saber es que las manchas resistentes no son invencibles. En la mayoría de los casos el problema no es que no exista un tratamiento para ti, sino que algo no ha acabado de encajar. Este algo suele ser uno o varios errores que repetimos constantemente y nos llevan a la frustración. 

Los errores más comunes en el tratamiento de las manchas cutáneas y nuestras recomendaciones 

No darle suficiente tiempo: Es el error número uno, sin duda. Un tratamiento despigmentante no funciona en dos semanas. La melanina ya está depositada en las capas de la piel, y para que se vaya necesita que esas células se renueven de forma natural. Este proceso de regeneración suele llevar entre cuatro y ocho semanas, así que, si cambias de producto antes de ese tiempo, nunca sabrás si podría haber funcionado.

Nuestra recomendación: Pon una fecha en el calendario. Dos meses de uso diario, sin saltar días, antes de evaluar si el tratamiento está funcionando. Antes de cumplir los dos meses ya deberías ver los primeros resultados en tu piel. Si a las ocho semanas no hay ningún cambio, entonces sí tiene sentido replantear el producto o consultar con un dermatólogo.

Hacer el tratamiento y no usar protección solar: el sol es el principal estímulo que reactiva la producción de melanina. Si aplicas tu crema despigmentante por la mañana y sales a la calle sin protector solar, el sol deshará el trabajo que ha estado haciendo el despigmentante. Y es que sin protección solar ningún tratamiento antimanchas puede funcionar bien. Ninguno.

Nuestra recomendación: Si tu producto de día no lleva filtro solar incorporado, añade uno con factor de protección 50. Y recuerda que la protección es necesaria todo el año, no solo en verano: la radiación UVA, la que más contribuye a la aparición de manchas, está presente incluso en días nublados.

Aplicar poca cantidad o de forma irregular: Un activo despigmentante necesita estar presente en la piel en la cantidad y frecuencia adecuadas para hacer efecto. Aplicar una cantidad insuficiente, saltarse días o usar el producto solo cuando te acuerdas hace que la concentración activa en la piel nunca sea constante. El resultado es que el tratamiento trabaja a medias, y la mancha no mejora o lo hace muy lentamente. La constancia diaria no es opcional: es parte del tratamiento.

Nuestra recomendación: Los tratamientos despigmentantes se aplican generalmente sobre la piel limpia y seca, antes de la hidratante. Y un detalle: extiéndelo también por la zona periférica a la mancha, para conseguir una transición de tono más uniforme.

No mirar los activos: Un producto con activos despigmentantes a concentraciones mínimas, o sin los ingredientes adecuados para el tipo de mancha, no va a funcionar por mucho que el envase lo anuncie. Aprender a leer los activos, aunque sea a grandes rasgos, es una de las cosas más útiles que puedes hacer antes de comprar un tratamiento.

Nuestra recomendación: Un buen tratamiento antimanchas debe contener activos con eficacia demostrada: ácido tranexámico, niacinamida, vitamina C, ácido kójico… y lo ideal es que combinen varios que actúen en distintos puntos del proceso.

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