El proceso de repigmentación de las manos es un poco más lento por motivos anatómicos y funcionales.
Una de las razones es que las manos son muy pobres en folículos pilosos, que además de ser la parte de la piel que da crecimiento al vello, es donde se depositan los melanocitos. La escasez de estos folículos provoca el retaso en la repigmentación.
Otra razón es que las manos están muy expuestas al roce por lo que se crea un traumatismo que, como hemos visto, favorece la producción de la proteína MIA y, por lo tanto, obstaculiza el proceso de repigmentación.
Además, las manos también están expuestas a agentes externos como el sol, el frío o el viento, y están en constante contacto con diferentes elementos y sustancias (agua, jabón, crema de manos…) que pueden afectar a la piel de las manos y dificultar el proceso de repigmentación.
