Marisa Ramos Bique es psicóloga y psicoterapeuta desde hace más de 20 años. Está especializada en Infancia, Familia, Desarrollo y Trauma y actualmente trabaja en la Unidad de Atención Infantil Temprana y en el Centro de Intervención en Trauma y Psicoterapia de Asturias.
A los 35 años comenzó a notar que su piel se estaba despigmentando y rápidamente se puso en manos de un especialista. En aquella época había estado expuesta a un enorme estrés y, probablemente, esa fuera la causa de la aparición de manchas blancas en su piel.
En un principio le costó aceptarlo, pero con el tiempo aprendió a integrarlo en su vida.


La hipopigmentación como psicóloga y como afectada
Marisa Ramos señala que esta afección es capaz de originar trastornos mentales de gran calado. Ella misma cuando descubrió las primeras máculas llegó a tatuarse la zona afectada y escondía las manchas blancas con la ropa. Afirma que la falta de pigmentación en la piel puede provocar inseguridad, modificar la conducta y en algunos casos condicionar la vida de los afectados. Por ello reclama que sea considerada por todas las entidades como una enfermedad crónica y no solo una cuestión estética.
Aunque hoy en día hay más conocimiento sobre la hipopigmentación, la psicóloga afirma que aun hay mucho por hacer en cuanto a sensibilización y aceptación social. Considera imprescindibles las asociaciones para pacientes, ya que aportan mucho de cara a la demanda de mayor investigación y medios para la atención integral de pacientes con manchas blancas.
Contar con un núcleo social que te quiera y te apoye es otro factor de protección. Además, recomienda la estimulación de la resiliencia para canalizar la emoción, a través de actividades como deporte, mindfulness, masajes o buscar formas de expresión en momentos de angustia y frustración.
Hoy en día la doctora Marisa Ramos está probando el tratamiento Repigment12, pronto veremos sus resultados y nos contará cómo ayuda este tratamiento a las personas que padecen esta afección cutánea.
