El verano es una época ideal para relajarse, desconectar y dejar atrás el estrés de todo el año que tanto influye en la aparición o crecimiento de las manchas de vitíligo en la piel. Es, además, una perfecta estación para aprovechar la exposición solar natural que ofrece la llegada del buen tiempo y que ayuda a estimular la actividad, reproducción y movilidad de los melanocitos que son las células encargadas de devolver pigmento a la piel. Pero también es importante extremar las medidas de protección durante este periodo para evitar quemaduras.
El vitíligo se caracteriza por la pérdida de pigmento en ciertas áreas debido a un déficit de melanocitos o alteración de su función, lo que resulta en la formación de manchas blancas. La melanina que producen los melanocitos es el pigmento responsable de dar color a la piel y de proporcionar cierta protección contra las radiaciones solares. Por eso, la ausencia de melanina en las áreas despigmentadas hace que no tengan un mecanismo natural de protección contra los rayos UV. Esto significa que estas áreas están expuestas directamente a las radiaciones solares sin la defensa que normalmente proporcionaría la melanina. Como resultado, la piel puede quemarse más fácilmente y sufrir daños causados por la exposición directa sin las adecuadas medidas de protección.
Para prevenir estos daños y beneficiarse de sus efectos de una forma sana, aconsejamos efectuar una exposición solar progresiva, evitando las horas centrales del día (entre las 10 de la mañana y 4 de la tarde). De esta forma se promoverá la estimulación natural de las células encargadas de dar color a la piel, limitando las consecuencias más desfavorables.
Si la exposición al sol es prolongada, es recomendable además que se utilice un factor de protección solar SPF50+ y que se renueve su aplicación cada hora y media, sobre todo en las zonas afectadas por las hipopigmentaciones.
De la misma forma, es importante que se mantenga la piel hidratada usando cosméticos hidratantes 2 o 3 veces al día ya que ayudarán a fortalecer la barrera cutánea de la deshidratación que puede provocar la exposición solar manteniendo las zonas afectadas más protegidas y reparadas en esta época del año.
CONSEJO DE TU SKIN EXPERT: Utiliza un factor de protección solar que no contenga filtros físicos ya que pueden impedir que los rayos del sol estimulen las células que producen el pigmento natural de la piel.
Una dieta basada en alimentos antioxidantes (frutas y verduras, principalmente las de color rojo-naranja, que son las más ricas en betacarotenos) es buena para prevenir el estrés oxidativo, que es uno de los principales desencadenantes de la aparición de manchas blancas.
Como complemento a estas medidas, se aconseja también el consumo de fotoprotectores orales antes, durante y después del verano. Estas cápsulas son un complemento alimenticio que contienen antioxidantes, vitaminas y minerales que protegen las células del daño oxidativo que puede causar la exposición solar y por lo tanto ayudan a proteger la piel desde el interior, reduciendo las posibilidades de quemaduras.
Cuidar la piel en verano, especialmente si se tiene vitíligo, es posible con una exposición controlada al sol y unas medidas de precaución que eviten posibles quemaduras.
